
Vino triste como quien es engañado. Vino enfadado como quien es estafado. Esa languidez causo que su dolor se acrecentara. El payaso no hizo bien su numero, y la princesa enloqueció. No encontró razones para seguir en el circo y huyo. Había sido víctima de la peor de las pantomimas. Pero aún así la aplaudió. Adoraba a ese personaje que tantos momento gratos le hizo vivir, y en su interior así lo recordaba. Como un lobo a su presa, así una gran tragedia la acechaba. En quien había creído, la defraudo, y con su dolor empezó la agonía de lo que mas había amado. El amor que ella sentía era genuino, puro y abundante pero un error pudo mas, y el amor así decaía en el abismo para siempre. Es imposible volver de la oscuridad sin una mancha, cicatriz, o marca de las que quedan de por vida en el inconsciente, esperando su venganza, mientras mas pensaba, mas lágrimas caían. Mientras el payaso en su casa, ya sin maquillaje se culpaba por causar tanto mal, todo por una función mal presentada, todo por hacer sus proezas siempre al limite de perecer, y así su mente le daba la orden mas triste que podía escuchar, "Abre tu corazón, comienza a soñar, es un buen negocio, el amor es gratis, aprendiste la lección, no escales mas, libérate de estas cadenas, jala el gatillo, solo así el dolor terminará". Dejaba un sitio vacío y muy difícil de ocupar, pues su gracia y su sonrisa, no se perderían en la infinidad del tiempo. Ella volvió al circo después de un tiempo, esperando ver una presencia que jamas volvería, ignoraba que el numero había sido cancelado, pues el protagonista había desaparecido, y junto con el, todo su ángel y toda su gracia.
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