domingo, 9 de agosto de 2009

Libérate


Y así soporto por tanto tiempo el amargo sabor de la soledad. La niña solo supo entregar su corazón a quien había huido para siempre de su lado, para dejarla sola con sus recuerdos que atormentaban sus noches sin descanso, pero volviendo en cada sueño, a preguntarse si habría vida después del amor, pero sus ojitos no derramarían lágrimas por siempre, y por fin, esa enorme cicatriz en su alma parecía quedar sin rastros, aunque el dolor tardaría un poco mas en desaparecer, porque como todos saben, el dolor en el corazón herido por el amor, solo es curado por un amor mas fuerte y puro que aquel que lo lastimo. Era tiempo de ver hacia adelante, era tiempo de que su vida se abriera camino, era tiempo de que su belleza sea admirada por todos, y que el amor, la entregase a los brazos de quien la mereciera. Ya no había lugar en su vida para mas heridas, y una soberbia florecía en lo profundo de su actitud. La niña había acorazado su corazón, el mismo que una vez fue lastimado, quedando este frágil, y temeroso de recibir otra vez un golpe tan fuerte y asesino como si un puñal lo penetrara hasta desangrarlo. Esta vez el amor estaría a su merced y por eso decidió seducir a quien la deseara solo por su belleza, para darle una lección al a veces torpe Cupido, que confundía, a quienes se consagraban caballeros, con su propia satisfacción de poseerla. y no por el amor que tenia para dar. Sus flechas muchas veces se clavaban en corazones ajenos a la pureza y le hacían promesas vacías a quien, lo único que quería era tener, era alguien que la amara como ella sabia amar. La niña parecía confundir a todos, haciéndolos pensar que su amor era para si misma, pero esos pobres tontos no sabían de su cicatriz oculta, y al no tener compromiso con alguien, al fin supo que, aún con un grito de amor en la garganta, y lágrimas ocultas por el manto de la oscuridad en la noche, de una manera diferente, habría una vida después del amor.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Sacrificio


Nunca antes pudo sentir esa presencia. Su ceguera había sido suplicada desde que su amor le fue arrebatado de su lecho por la soberbia muerte que no tuvo piedad al dejarlo solo. Había decidido no ver mas,y se entrego para siempre a las tinieblas, la oscuridad seria su única compañía, por el toda la eternidad, y la soledad en los fríos corredores de su morada, lo guiaba mediante el perfume que su amor dejo en el aire. Quería, de alguna manera, seguir a su lado, y por eso entrego su corazón al abismo de la noche, que era lo mas parecido a la muerte. Ya no podía disfrutar de nada, los latidos de su corazón, lo despertaban a mitad de la noche, la comida no tenia sabor alguno, y el vino no saciaba su sed. Perderla fue perder su propia vida, y enterrarla fue sepultar su amor. Mantendría sus ojos cerrados para siempre, tratando de imaginar la vida que tendrían, de estar juntos otra vez. El amor había sido muy cruel, exigiendo un sacrificio a su pureza, pero aun así acepto su suerte. La amaba mas que a nada, haría lo que fuera por ella, incluso entregar sus ojos, para ya no verla mas, solo sentirla a su lado y demostrarle al amor que había abusado de su poder, porque su corazón latía en su corazón, y su perfume era su guia. Esta vez, el amor fue preso del amor, quedando en evidencia ante la pasión que los unía, juzgado por la ceguera del sentimiento, y condenado por el corazón enamorado, en cuyos latidos, vivirá el dolor de la separación desde su muerte.