domingo, 25 de enero de 2009

Fruto de Pasión


Y así es que un suspiro resumía su desahogo, ella volvía a sus brazos, y después de tanto tiempo, la música comenzaba a tener sentido otra vez, cual melodía desnudaba su felicidad. Había sido demasiado, pero no perdió las esperanzas de volver a sentir ese fuego entre ellos al abrazar. El era todo para ella, era todo lo que una vez soñó, sus ojos, su cara, sus cabellos, y su ángel eterno que residía en su mirar, la hicieron esclava de sus besos y abrazos.
Volviéndose indiferentes a prejuicios, de propios, de extraños, y de los mas cercanos, el amor reinaba en sus corazones enamorados, el amor conquisto sus almas uniéndolas para siempre, salvándolas de la daga que la duda trata de clavar, para que la incertidumbre destruya la confianza que, muchas veces vieron en sus miradas. Su complicidad con el amor, trajo a su mesa, el mas grandioso banquete. Trajo a su cama, la furiosa pasión entre sus cuerpos. Y trajo a sus vidas, los sueños, esos que cumplieron tan facilmente, y que la felicidad se ocupaba de argumentar. La alegría de gozo era tan infinita, y el amor los bendijo, por esa confianza que los unía cada vez mas, y los abrazaba al regocijo del corazoncillo, a quien juntos dieron vida. Sus vidas llenas de amor, y el amor dando vida.

domingo, 18 de enero de 2009

Gélida Ilusión


Mientras hacia vibrar sus cuerdas, lo asaltaban los recuerdos que alguna vez fueron tiempos junto a ella, con quien tantos momentos preciosos había vivido. Confundida por la poesía de un extraño viajero, el amor se le escapo una vez mas, en el infinito camino de la noche, cuyas huellas desaparecen por complicidad de la lluvia, como las lágrimas que no dejan ver mas allá de lo borroso, en la búsqueda de una cara, que distinguía su soberbia belleza de mujer. La ausencia de su amada se hizo dueña de sus largas noches llevándose consigo toda esperanza de volver a verla. ¿Había perdido a su amor para siempre?; ¿Seria eso posible?; ¿Sentiría sus labios otra vez?. Estaba dispuesto a olvidarla para que el dolor no se acrecentara, y mucho menos lo conquistara, pero lo único que consiguió fue el silencio de la soledad. Nada se comparaba con su amor, ni la mas elaborada melodía, mucho menos un delicioso banquete, o la mas embriagadora bebida. Así la amaba, así la esperaba, así la extrañaba, en la misteriosa y soberbia soledad que se desnudaba a la luz de las velas y su recuerdo flotaba en sus notas. Sentía como si miles de espadas se clavaran en su cuerpo. Sangraba de dolor por su corazón desolado, y su desesperanza viva, mientras porfiaba sus escalas, que sonaban como el grito del alma torturada. Tocaba de dolor, su corazón solo latía al son, de quien siempre esperaba y deseaba rodear con sus brazos, para hacer de ella, su mas hermosa canción.

jueves, 8 de enero de 2009

Amantes


Añoraba tanto esa rosa de cristal, era todo un lujo para él, la razón de su placer, era todo lo que deseaba. Entregó su propio brillo por poseerla, pero no supo domar el miedo, el temblor de su corazón desterró un amor nunca antes sentido, y esa copa se rompió, dejando un lugar vacío en su mesa. Esas sensaciones de poder incontrolable, y sus miedos al enamorarse lo habían dejado en soledad, en evidencia, de que no supo dejarse amar, y así un alto precio pagó. Delicada como un pétalo, peligrosa como espina, y paciente como una cobra, así era ella, así la deseaba él. No le importaba ya caer en el yugo de su veneno otra vez, aún así lo sentiría como el amor penetrando en sus venas hasta pasar por su corazón hechizado para volver a su torrente. Todo por esa mirada, y ese enigma de mujer. Nada le importaba ya, ni siquiera el peligro que corría, nada podría despertarlo de ese sueño que era tenerla. Así era la ceguera de su amor, así lo trataba en las noches de desesperanza acompañado por el dolor de su ausencia que amputaba su alma quedando solo su cuerpo y su mirada al infinito buscándola desde su balcón. Deseaba que ella sintiera su ausencia también, y regresara a secar sus lágrimas, que lo cegaban aún mas, al perder su rastro, en el brillo de las luces de la acera en la noche, anhelaba con abrazarla, y acariciar su rostro de niña, para fundirse en un beso, en que amor latiera en sus corazones para siempre. Solo así despertaría del oscuro sueño, para vivir noches de amor, caricias, música, lujo, y placer.