sábado, 8 de septiembre de 2012

Petición

Si no fuera por su belleza, jamas lo habría cotejado, sabia que debía no hacer caso a las tentaciones que su deseo le demandaba, o intentar negar indiscriminadamente la tierna sangre que ante sus ojos se presentaba, como una obra maestra que Dios, creo para ella en un tiempo diferente, de otra época. En 20 años había sentido algo adentro tan agudo, tan profundo. Tan pronto lo vio, su pálida tez tornaba enrojecidas sus mejillas, y la alegría de verlo no dejaba lugar a otra expresión que un tímido saludo podía contener.
La tentación y la ansiedad ganaron en ese momento, y durante un tiempo reinaron las ganas y el deseo. La lujuria tendría un lugar de privilegio en esa escena, pero el dolor se hizo presente y cuando ya era tarde para que la razón hiciera su parte, supo que no podría seguir de esa manera, por la congoja, la tristeza contenida hacia tiempo, ella decidió poner fin a este supuesto delito.
- Seria un escandalo, si alguien se enterase , y aunque me entristece contener mi alegría, mas me duele no compartir mi felicidad, se tu mismo, no puedo coartar tu libertad. Fueron las suaves palabras de ella para su joven amante y continuó.
- Si tan solo habría conocido a alguien tan maduro como tu, nada de esto estaría pasando, y   ahora la pena queda solo para mi.
- Te pido que este secreto, sea secreto, en especial con los miembros de tu entorno, a quienes quiero tanto después de todo lo que me contaste sobre ellos.
A lo que el joven respondió, con la humildad y la timidez que hacían eco de sus virtudes y que la enamoraba aun mas.
- No iré corriendo a decirles a todos sobre ti. Eres practicamente lo que buscare en mi vida, y si me recuerdas, no habrá lugar para ti en el olvido, eres poseedora de una belleza misteriosa que tentaría a cualquier mortal.
- Si no hubieras llamado mi atención, no estaría sufriendo por esto ahora, eras simplemente el motivo de mis sonrisas cuando me encontraba sola, y a ti parece no importarte, por eso mi petición de silencio.
- Nadie lo sabrá, solo tu y yo, cumpliré con tu petición de silencio, seré tu cómplice y haré que tu crimen sea perfecto, solo quisiera poder acariciarte una vez mas para llevarme una lágrima tuya.
- Espero volvamos a vernos, porque es algo que me encanta, y aunque no negare que me sexualizas como hace 20 años lo hacia un joven, como tu nadie lo hizo, intentare contenerme para no sufrir.
- Seras parte de mis memorias, y un recuerdo que jamas contare a nadie, lo ocultare como a una anécdota embarazosa, pero, sin dar tu nombre, un día diré que todo lo que aprendí, lo aprendí de ti.
- Me gustaba tenerte dependiendo de mis momentos, y en la palma de mi mano, pero has aprendido demasiado bien, y ahora te veo como una creación de la que soy víctima.
- Ame ser tu víctima en este juego, pero todo termina, lo nuestro no podía permanecer así, y porque te quiero dejare que tu también seas libre y encuentres la felicidad con alguien mas maduro y mayor que yo.
-  De mis lágrimas siempre seras el dueño y estarás en mi mente para toda la vida, desearía poder contarle al mundo de ti, porque eres tan bonito que seduces por naturaleza, eres lo mas parecido al amor que he visto en toda mi vida. Te llevaste mi ultima lágrima derramada por ti, yo solo quiero un beso que llevarme a dormir.
Él, entre caricias y miradas, soltó el ultimo beso con el dulce sabor de la despedida, mientras la muerte se presentaba como un veneno en sus labios, se podía percibir el latido de dos corazones latiendo al mismo tiempo, tan rápidos y tan fuertes, pero ella, cerro sus ojos para no verlo marcharse hacia la oscuridad del infinito en sus recuerdos, y enterró una daga en su pecho, con el llanto egoísta, para terminar de una vez con la angustia de vivir su amor en silencio.

miércoles, 4 de enero de 2012

El Principe Coronado


"Miente, como si me dijeras la verdad mas sincera!!! Miente, como lo haz hecho todo este tiempo, saca así todas tus penas, y por fin libérame de este dolor, ahora y para siempre!!!" ...
Llevaba tiempo sin conocer la verdad de sus actos, y aun así no dudo ni un solo minuto de ella, y el descabellado final para su corazón, pues siempre quiso verla como a la mujer mas hermosa del mundo, en todos sus aspectos, pero la verdad era que su amor, era tan siniestro y falso como las promesas de una vida juntos que una vez se hicieron, y con sangre sellaron. La traición se hizo una compañía habitual del dolor en sus oscuras noches, y helaba sus sabanas hasta adormecerlo, para vivir en un sueño que quizás, la piadosa muerte quisiera sanar, y a su manera protegerlo de esa terrible sensación que en cada latido, su corazón manifestaba y se percibía defraudado por su par.
Recuerdo imborrables que permanecerían en su memoria hasta su ultimo aliento, risas perdidas en el olvido, y gritos desgarradores que dieron forma a un amor enfermo y suicida, merodeaban en su mente y daban forma a ese sueño tan profundo que desembarco en la orilla de su ultima falacia, despertando sobre las húmedas sabanas, en el ultimo amanecer que la vería como su prometida. Pero infortunadamente la ira se hizo presente en la mañana siguiente, y se juro no volver a sufrir por quien quien sufrir no le consideraba, ni un ápice de respeto.
Hacia un tiempo el amor había abandonado su hogar, su cama, su mirada, su vida. Era tiempo de poner fin a todo eso y así fue que se armo de coraje, y entre dientes la despertó, mientras el sol se ponía, uso meticulosamente sus palabras y ni una lágrima recibió, pero no le sorprendería para nada. A la noche siguiente, la soledad lleno el vacío que ella había dejado, como así la tranquilidad consigo mismo estaba plena, quizá con dolor, pero con verdad también, y su vida seguiría su curso, tan vital como el amor que estaba dispuesto a encontrar, un amor verdadero, sincero, y tan real como letal.

martes, 5 de enero de 2010

Asfixia


Sin librarse de la oscuridad, permanecía sentada en un rincón donde había pasado tanto tiempo sintiendo esa sensación de soledad que la acechaba a cada minuto, donde un amor que desapareció, dejo su vida vacía y sin sentido. Vivía detrás de muros, buscando una paz que nunca encontró, puesto que aun escuchaba sus risas, recuerdos de momentos juntos, vividos con felicidad, lo que mas ahogaba el llanto atorado en su garganta. Sucedió que nunca tuvo el valor de darle la llave que colgaba en las cadenas de su cuello, y así lo perdió para siempre. Quizás por miedo o por soberbia, quien sabe, el dolor en su pecho era un dolor provocado por el amor perdido, una herida abierta y absurda, que no daba lugar al suspiro, ni aunque quisiera. La humedad de los ladrillos en la pared, era como sus lágrimas, y sus recuerdos, su única compañía, su único tesoro.
Sus elegantes atuendos ya no la satisfacían, la comida era arena en boca, y el vino le sabia a sangre muerta. Ese espacio vacío en su vida era un grito desesperado y amargo, que nadie escuchaba y el amanecer, una libertad que no quería volver a ver. Su tristeza y ese refugio, teñían su piel pálida, oscurecían sus labios morados y preparando ese maquillaje, pasaba sus noches , buscando el descanso eterno que tanto anhelaba, dejando de respirar y esperaba así, entregar su alma torturada, estrangulada y prisionera, a manos de la piadosa muerte que le brindaría su tan ansiada libertad.

jueves, 10 de septiembre de 2009

El Secreto


Estaba ahí, cerca de ella, la observaba en la calle, doblando hacia el callejón, era una cara que se repetía en la multitud y desaparecía en la obscuridad. La había visto un millar de veces pero aun así no sabia nada sobre ellla, aunque vivían en la misma ciudad, pero no eran conocidos. La noche los reunía a su antojo, mientras el día los separaba sin interés alguno. Solo bastaban miradas, que en rara ocasión ameritaban un escueto saludo, como si la situación los forzara a eso. En toda la vida jamas habían cruzado una palabra, y aun así, se reconocían en cada encuentro. Llego a pensar que quizás habían sido amantes en una vida, que no era esta. Y se casi mentían cada vez que se veían, hipócritas en su historia, acompañado de calurosas sonrisas cómplices, era como si su alma la conociera desde siempre, pero su cuerpo nunca se había enterado. Empezó a imaginar como seria conocerla. ¿Si acaso la defrauda?, ¿Tendría la valentía de invitarle una copa?, ¿Tendría miedo de que pensara que era una cualquiera?, había tantas preguntas sin respuesta, y aun así seguía sintiendo que la conocía demasiado. Vestido de etiqueta arribó donde sabia que la encontraría con facilidad, dispuesta a todo, a despejar esas dudas, que en ocasiones, interrumpían su descanso, de una imagen que atormentaba sus sueños, y de esa pregunta atorada en la garganta que parece nunca querer salir. La luz de la luna que entraba por la puerta hizo que volteara y al verla divisó que su mano sostenía la de un niño de su misma edad, que tan perfecto de rasgos era, que se sintió engañado, casi traicionado como si todo su mundo se derrumbara por semejante situación. Incomoda ella, aunque nunca despechada, hizo como si lo ignorase, al fin y al cabo, no era de tanta importancia ese maldito saludo ocasional, que tantas preguntas trajo a su vida y que algún día tendría que contestar. El se retiro, sin su casi, habitual saludo, y aunque poco le importo, la siguió y supo la verdad, siempre que caminaba por la misma calle, y desaparecía en la obscuridad del callejón.

domingo, 9 de agosto de 2009

Libérate


Y así soporto por tanto tiempo el amargo sabor de la soledad. La niña solo supo entregar su corazón a quien había huido para siempre de su lado, para dejarla sola con sus recuerdos que atormentaban sus noches sin descanso, pero volviendo en cada sueño, a preguntarse si habría vida después del amor, pero sus ojitos no derramarían lágrimas por siempre, y por fin, esa enorme cicatriz en su alma parecía quedar sin rastros, aunque el dolor tardaría un poco mas en desaparecer, porque como todos saben, el dolor en el corazón herido por el amor, solo es curado por un amor mas fuerte y puro que aquel que lo lastimo. Era tiempo de ver hacia adelante, era tiempo de que su vida se abriera camino, era tiempo de que su belleza sea admirada por todos, y que el amor, la entregase a los brazos de quien la mereciera. Ya no había lugar en su vida para mas heridas, y una soberbia florecía en lo profundo de su actitud. La niña había acorazado su corazón, el mismo que una vez fue lastimado, quedando este frágil, y temeroso de recibir otra vez un golpe tan fuerte y asesino como si un puñal lo penetrara hasta desangrarlo. Esta vez el amor estaría a su merced y por eso decidió seducir a quien la deseara solo por su belleza, para darle una lección al a veces torpe Cupido, que confundía, a quienes se consagraban caballeros, con su propia satisfacción de poseerla. y no por el amor que tenia para dar. Sus flechas muchas veces se clavaban en corazones ajenos a la pureza y le hacían promesas vacías a quien, lo único que quería era tener, era alguien que la amara como ella sabia amar. La niña parecía confundir a todos, haciéndolos pensar que su amor era para si misma, pero esos pobres tontos no sabían de su cicatriz oculta, y al no tener compromiso con alguien, al fin supo que, aún con un grito de amor en la garganta, y lágrimas ocultas por el manto de la oscuridad en la noche, de una manera diferente, habría una vida después del amor.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Sacrificio


Nunca antes pudo sentir esa presencia. Su ceguera había sido suplicada desde que su amor le fue arrebatado de su lecho por la soberbia muerte que no tuvo piedad al dejarlo solo. Había decidido no ver mas,y se entrego para siempre a las tinieblas, la oscuridad seria su única compañía, por el toda la eternidad, y la soledad en los fríos corredores de su morada, lo guiaba mediante el perfume que su amor dejo en el aire. Quería, de alguna manera, seguir a su lado, y por eso entrego su corazón al abismo de la noche, que era lo mas parecido a la muerte. Ya no podía disfrutar de nada, los latidos de su corazón, lo despertaban a mitad de la noche, la comida no tenia sabor alguno, y el vino no saciaba su sed. Perderla fue perder su propia vida, y enterrarla fue sepultar su amor. Mantendría sus ojos cerrados para siempre, tratando de imaginar la vida que tendrían, de estar juntos otra vez. El amor había sido muy cruel, exigiendo un sacrificio a su pureza, pero aun así acepto su suerte. La amaba mas que a nada, haría lo que fuera por ella, incluso entregar sus ojos, para ya no verla mas, solo sentirla a su lado y demostrarle al amor que había abusado de su poder, porque su corazón latía en su corazón, y su perfume era su guia. Esta vez, el amor fue preso del amor, quedando en evidencia ante la pasión que los unía, juzgado por la ceguera del sentimiento, y condenado por el corazón enamorado, en cuyos latidos, vivirá el dolor de la separación desde su muerte.

martes, 28 de abril de 2009

Caminantes

Y sentía aquel frío por dentro, la traición a su corazón fue mas fuerte, y una suerte de timidez, lo acechaba como una serpiente a un ratón. No se sintió capaz de volver a mirar con sus ojos otras vez, y se propuso hacer de su vergüenza la compañera inseparable en sus rondas vespertinas.
Mientras caminaba en el infinito de las calles alumbradas por antiguas farolas percibía como todo su valor se desvanecía por la sola presencia de una brillante sonrisa de ensueño, y con la noche como aliada de su merodeo quiso saber mas. ¿Acaso podría hacerlo?, ¿Tendría la valentía?, los minutos pasaban de la medianoche y todo indicaba que si. La vergüenza se escondía detrás de sus rígidas facciones de fantasía por lo que no temía, y observo como ella también deseaba esa libertad al esconder sus miedos, sus expresiones, sus lágrimas y por sobre todo su alma. Cada paso que daba, observaba que había alguien como él, pero con una diferencia que era evidente, ella si podía vivir con ello, y hacia indiferencia indiscriminada a cualquier señalamiento o acusación, pero aun así prefería ocultar su posibles bellas virtudes faciales. Ambos eran presos de la mentira, la falsedad, y la tristeza reprimida, escudándose bajo mascaras de felicidad sostenidas por la confianza de ellos mismos, o al menos eso creían. Él porque ser el principal asesino de su propio corazón al destruir el amor que residía dentro y no pudo soportar un grito mudo de su alma en su garganta, y ella por entregarse a placeres pasados y querer reírse de acusaciones en demasía, que superaban todo intento de indiferencia. Esta vez, bajo el manto de la noche, y en las frías calles de la ciudad rodeados por la espesa niebla, el amor los sorprendió haciéndose presente en duras miradas, sin expresión y con la certeza de que, la tristeza y todo su pesar caminan sonriendo detrás del enamoramiento enmascarado de quienes creyeron tener a la confianza, como aliada incondicional entre tanto tormento y tanta mentira.