
Nunca antes pudo sentir esa presencia. Su ceguera había sido suplicada desde que su amor le fue arrebatado de su lecho por la soberbia muerte que no tuvo piedad al dejarlo solo. Había decidido no ver mas,y se entrego para siempre a las tinieblas, la oscuridad seria su única compañía, por el toda la eternidad, y la soledad en los fríos corredores de su morada, lo guiaba mediante el perfume que su amor dejo en el aire. Quería, de alguna manera, seguir a su lado, y por eso entrego su corazón al abismo de la noche, que era lo mas parecido a la muerte. Ya no podía disfrutar de nada, los latidos de su corazón, lo despertaban a mitad de la noche, la comida no tenia sabor alguno, y el vino no saciaba su sed. Perderla fue perder su propia vida, y enterrarla fue sepultar su amor. Mantendría sus ojos cerrados para siempre, tratando de imaginar la vida que tendrían, de estar juntos otra vez. El amor había sido muy cruel, exigiendo un sacrificio a su pureza, pero aun así acepto su suerte. La amaba mas que a nada, haría lo que fuera por ella, incluso entregar sus ojos, para ya no verla mas, solo sentirla a su lado y demostrarle al amor que había abusado de su poder, porque su corazón latía en su corazón, y su perfume era su guia. Esta vez, el amor fue preso del amor, quedando en evidencia ante la pasión que los unía, juzgado por la ceguera del sentimiento, y condenado por el corazón enamorado, en cuyos latidos, vivirá el dolor de la separación desde su muerte.
muy bueno !
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