
Estaba ahí, cerca de ella, la observaba en la calle, doblando hacia el callejón, era una cara que se repetía en la multitud y desaparecía en la obscuridad. La había visto un millar de veces pero aun así no sabia nada sobre ellla, aunque vivían en la misma ciudad, pero no eran conocidos. La noche los reunía a su antojo, mientras el día los separaba sin interés alguno. Solo bastaban miradas, que en rara ocasión ameritaban un escueto saludo, como si la situación los forzara a eso. En toda la vida jamas habían cruzado una palabra, y aun así, se reconocían en cada encuentro. Llego a pensar que quizás habían sido amantes en una vida, que no era esta. Y se casi mentían cada vez que se veían, hipócritas en su historia, acompañado de calurosas sonrisas cómplices, era como si su alma la conociera desde siempre, pero su cuerpo nunca se había enterado. Empezó a imaginar como seria conocerla. ¿Si acaso la defrauda?, ¿Tendría la valentía de invitarle una copa?, ¿Tendría miedo de que pensara que era una cualquiera?, había tantas preguntas sin respuesta, y aun así seguía sintiendo que la conocía demasiado. Vestido de etiqueta arribó donde sabia que la encontraría con facilidad, dispuesta a todo, a despejar esas dudas, que en ocasiones, interrumpían su descanso, de una imagen que atormentaba sus sueños, y de esa pregunta atorada en la garganta que parece nunca querer salir. La luz de la luna que entraba por la puerta hizo que volteara y al verla divisó que su mano sostenía la de un niño de su misma edad, que tan perfecto de rasgos era, que se sintió engañado, casi traicionado como si todo su mundo se derrumbara por semejante situación. Incomoda ella, aunque nunca despechada, hizo como si lo ignorase, al fin y al cabo, no era de tanta importancia ese maldito saludo ocasional, que tantas preguntas trajo a su vida y que algún día tendría que contestar. El se retiro, sin su casi, habitual saludo, y aunque poco le importo, la siguió y supo la verdad, siempre que caminaba por la misma calle, y desaparecía en la obscuridad del callejón.
Ariel me encanta lo que escribis...
ResponderEliminarIdoloo